
Para que un disco aparezca reseñado aquí en la práctica solo tiene que cumplir uno de estos requisitos: o bien es un clásico incontestable o bien es una auténtica rareza o sencillamente es que me gusta y punto. En el caso presente es por el último criterio; evidentemente.
La primera vez que escuché a Luis Felipe Barrio y Matías Ávalos fue en un disco que me regalaron en el año 92 cuando me presenté con mi grupo de rock a unos circuitos de la comunidad de Madrid. En el cd, que era de la convocatoria anterior, aparecían varios grupos de diferentes estilos y de pronto, cual rara avis, dos cantautores como de pegote. Pues bien, fue escuchar "satélites" y "la marea" y flipar más que un indio ebrio de peyote. No daba crédito a lo que ahí se escuchaba: unas voces más que convincentes, unas letras muy buenas y una clase y una madurez de aupa. Y es que eso es lo que eran y lo que siguen siendo Luis Felipe y Matías, unos tipos con clase, con mucha clase, que se atreven a cantar en vasco, en catalán, en portugués y en lo que sea menester; porque además no tienen prejuicios y su intimidad con la belleza de lo cotidiano es tal, que la cogen de la mano y se la llevan de paseo por toda nuestra geografía sin ningún problema y con el mayor de los cariños.
Tras un diseño austero, se esconden diez propuestas de autor de su puño y letra que siguen la línea habitual de calidad de otras composiciones suyas. Destacan las voces: la de Matías por su pasión y sus agudos tan bien traídos; la de Luis Felipe por su implicación y su cercanía. La primera próxima a los más grandes intérpretes de canción melódica e incluso pop; la segunda digna del más atormentado fadista con ciertos ribetes del mejor Serrat. Las letras siguen la línea habitual de la casa; los aciertos y también los excesos surrealistas de Matías se compensan y se complementan a la perfección con los hallazgos y las en ocasiones laberínticas metafóras de Luis Felipe.
Del disco señalaré dos temas en concreto que me encantan: por un lado "cambiar la ley" que es un personal y magnífico ajuste de cuentas -qué maravilla de voz la de Matías- a algún programa concurso musical, de cuyo nombre no quiero acordarme, y por otro "swansea song" un precioso jazz-blues con una letra hiper-sugerente, con un Luis Felipe desbordado de sus propias fronteras artísticas.
El disco fue editado en el 2005.
Cortes:
1.- Cambiar la ley
2.- Molongo
3.- Misión alien
4.- Swansea song
5.- On line
6.- Nao sei se outro mundo é possivel
7.- Photoshop
8.- A las barricadas
9.- Super yoga
10.- De las provincias vascongadas
abuineitor