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viernes, 7 de agosto de 2009

Ángel Petisme-Río Ebrio

 

 

Haciendo un sano ejercicio de auto-exorcismo voy a comentar el último cd de este cantautor aragonés; por lo tanto, paisano mío.

 

Aunque Ángel Petisme ya no es ningún niño, podríamos decir que si Labordeta nos  puede parecer que durante muchos años ha representado a ese Aragón tradicional, con un pie en el mundo urbano y otro en el mundo rural, sin embargo, Petisme, encarnaría ese Aragón joven, moderno y sobretodo cosmopolita,  un Aragón poético y universal, atemporal y orgulloso de sí: un Aragón conectado a Internet, viajero, pero fiel a sus raíces, instalado confortablemente en un planeta tierra que es también agua, un planeta que ya es una pura exposición universal de culturas hermanas de las cuales también forma parte, por supuesto.

 

La verdad es que he escuchado y poseo varios discos de Ángel, y debo reconocer que me gustan, y que éste especialmente tiene tomate, mucho tomate…

 

Estamos ante un artista que -en mi opinión- es auténtica sinergia acrisolada por propia naturaleza; es decir, el todo es mayor que las partes, en él, como en nadie, dos más dos son cinco..

 

Para grabar este disco, se ha hecho acompañar de un guitarrista y productor de lujo: Joaquín Pardinilla. Un gran acierto a mi entender. Y en el resultado final se nota. Hay  una unidad de sonido (pop-rockero) y de estilos musicales que ayudan a dar esa sensación de producción integrada, de álbum en que todas las canciones están relacionadas entre sí, y forman un todo, pese a que en principio no fuera así. A destacar la colaboración de Marta de la Aldea, sencillamente perfecta en las voces. O las mezclas y masterización de J. M. Huerta y Carlos Estella (este último co-productor del último disco de la también magnífica cantautora aragonesa María José Hernández) y de Luis Farnox (El Mecánico del Swing) amigo y colaborador de Petisme desde hace años.

01. Dos bicicletas

02. Miedo

03. Más claro agua

04. El pozo de San Lázaro

05. Yo que se

06. Rachel Carrie

07. La rosa de Jericó

08. Hay temporal esta noche en la tierra

09. La ciudad (Kavafis)

10. Para Aragón de José Martí

11. El atasco

12. Todo fluye

13. Tierra roja 

Hay canciones de amor, canciones que hablan de la infancia, de una tierra roja y de yeso, de una ciudad y un río que lo es todo… hay una canción denuncia “Rachel Corrie” triste y vergonzoso suceso la muerte de esta joven en Palestina… hay un par de canciones cuyas letras pertenecen a dos poetas reconocidísimos: Constantino Kavafis y José Martí.. hay también un poema recitado, curiosa la voz de Ángel, qué distinta cuando recita a cuando canta… y qué raro se me hace que un poeta sepa recitar…

 

El diseño del cd tiene ese aire de comic que ya tenía un disco anterior “Metaphora” lleno de colorido e ilustraciones referidas al contenido de las letras, como no podía ser de otro modo. Y en cierto modo, está emparentado con aquel… por el tipo de temas y músicas que contienen ambos discos. Y el título tiene gracia, qué coño…

 

Un consejo final: no se lo pierdan…

 

 abuineitor

 

domingo, 1 de junio de 2008

Amancio Prada-Navegando la noche

Caballo blanco
Novia de leche
Rey de tu vientre
Mariposa
Tengo en el pecho una jaula
Otoño
Vieja dama
Semáforo
Almohada

Algunos cantautores pueden contar en su anecdotario personal que han conocido a fulanito o a menganito, o que han cantado cumpleaños feliz a zutanito; sin embargo, pocos pueden presumir de haber compartido escena con el mismísimo George Brassens (en 1973), padre de la canción de autor moderna. Bien, pues Amancio Prada pertenece a esos pocos privilegiados.

Este dato por sí solo ya nos da una idea de la calidad del personaje del que estamos hablando. Así lo han visto aquellos que han reconocido en su obra un gran talento y un perfeccionamiento sin igual, y le han otorgado, consecuentemente, meritorios premios y reconocimientos a lo largo de su ya lata carrera.

No obstante, como aquí de lo que se trata es de comentar discos, no vamos a enumerar sus merecimientos. Y por lo tanto, voy a comentar un disco con el que me he tropezado casi por casualidad hace escasamente una semana, aunque fue editado en 1988. Este disco tiene la peculiaridad de que no hinca sus puntales en textos de poetas clásicos como ya hiciera antaño Amancio con San Juan de la Cruz, Federico García Lorca o Rosalía de Castro; sino que nace como resultado de una feraz colaboración con el conocido escritor y columnista de diarios y revistas Manuel Vicent.

Según tengo entendido, las letras tienen su origen –precisamente- en columnas escritas y publicadas en un periódico con anterioridad, y son elaboradas por ambos, cantautor y escritor, para convertirlas en canciones. Lo que en principio puede parecer una tarea singular y un punto ímproba, pues sorprendentemente arroja como resultado unas canciones espléndidas, tinturadas de una melancólica poesía urbana que la meliflua y saudadosa, valga la palabra, voz de Amancio no hace sino acentuar. Y menciono esto porque la gran protagonista de la grabación es la ciudad, no importa en realidad cual, vista con los ojos de quien la conoce bien y la ama, así como ama a los distintos personajes, de muy diferente pelaje, que la habitan y le dan razón de ser en suma. Tema este, perfectamente amalgamado y trabado con una música siempre elegantísima y suavemente pop; ornada con dulces guitarras y suaves percusiones por encima de las cuales reina una voz contenida pero extraordinaria: la siempre prudente y tierna voz de Amancio.

Curiosamente el disco se llevó al directo por parte de los dos autores, escritor y cantautor, en la Universidad de Málaga, combinando la lectura de los textos originales con la interpretación de las canciones en que se convirtieron. Una propuesta muy particular, muy especial sin duda, y a la que lamento no poder haber asistido.

Esta vez no quiero comentar las canciones porque tras escuchar repetidas veces el disco (cd) he llegado a la conclusión de que es mucho mejor ir descubriendo las delicias musicales que oculta lo más libre de juicios o prejuicios posible, de la manera más inmaculada posible. Y vale. Que suene la música...

abuineitor

viernes, 21 de marzo de 2008

Andrés Sudón-Brujo




En esta sociedad enferma por el culto al éxito y al fracaso; al dinero y a la fama; al poder y al lujo; en este mundo ahíto de vulgaridad y empapuzado de cretinidad con irrespirables aires de señorío, digo, es de agradecer que de vez en cuando alguien se atreva a ser fiel a sí mismo y a jugar en el lado más colmado de penumbras y arriesgado del arte. En este sentido, esta es una de esas obras de rara belleza e intrincada asimilación, pero también indispensable manual para supervivientes de lo mediocre que nos rodea.

Meter una maceta en un cajón
es como hablar de la muerte despacio,
es mirar a la diestra contento,
sin tiento,
es amor destetado,
¿Qué lado no quiero si mañana la estiro?
¿A qué querer miro si muero?
Ya que espero callado lo hallado es cambiante,
lo poco gigante
y sudo natillas.
Y adiós al cemento del aire
que sólo me quiero vivir
para hacer requesón con la leche cortada,
para verme el risoreo desnudo,
para ir a aburrirme en El Viejo,
para dar la propina al Diablo,
para entrar en el interactivo parloteo infinitivo
que a ratos me gusta soltar,
para ser la cuestión o no ser,
para hablar de las viejas mentiras,
para hacerme un abanico con las tiras del
vestido que te sobra,
para ser una zorra buscando gallinas,
para curarme las anginas,
para echarte de menos -cabrona-,
para hacer alguna broma,
para, por, según, sin, sobre, tras,
la vida que has dejado se va...
Ah, Mariposa Gutural.
Ah, Mariposa Gutural.
A la hora de la lluvia somos uno,
somos sombra,
no se asombra si se asoma a lloverse mi nariz
(el patio de mi casa es recticular y como siga lloviendo se va a resquebrajar)
¿Qué lado no quiero si mañana la estiro?
¿A qué querer miro si muero?
Ya que espero callado lo hallado es cambiante,
lo poco gigante
y sudo natillas.

La primera vez que escuché hablar de Andrés fue en labios de Hilario Camacho quién me lo recomendaba cariñosa y encarecidamente como uno de los jóvenes cantautores más interesantes. Para quién no le conozca hay que decir que pese a su juventud, el salmantino Andrés Sudón lleva ya unos cuantos años actuando por toda España y grabando canciones en diferentes proyectos, sean estos discos o maquetas o bien discos comunitarios; por ejemplo, Andrés participó en la segunda entrega del mítico disco de Cantautores II, La Nueva Generación con la canción "Esternón" en 1998.

El disco que comento –Brujo- fue su segundo disco puesto que anteriormente había grabado otro titulado "Imaginación". A diferencia del primero que se grabó solamente con guitarra y voz y en una sola tarde (eso es eficacia) este segundo se hizo en algo más de tiempo –7 meses- y además contando con la colaboración de muchos músicos, y entre ellos, por supuesto, se encuentra su compañero de tantos conciertos y amigo Oscar J. Martín, siempre compenetradísimo su violonchelo con la voz y guitarra de Andrés y ayudando también en la dirección del proyecto.

1.- Viernes y medio
2.- Como beso a quemarropa
3.- Probemos en el mar
4.- El número tres
5.- Cantar de brujo
6.- Imaginación
7.- Alma azul
8.- Tengo aquello que nadie puede tocar
9.- Mariposa gutural
10.- De Otoño

Tratar de explicar el por qué de estas canciones sería como tratar de recoger agua con una cesta o como tratar de explanarse con lo que sucedió antes del segundo generador que precedió al nacimiento del universo. Me limitaré a citar las que más me gustan: como "El número tres" dulce tonada con la colaboración de otro genuino francotirador como es Carlos Chaouen; "Cantar de brujo" con aires árabes y programaciones y un metrónomo inquietante; "Imaginación" un milagro de sencillos versos y melancolías y percusiones con carácter; y por supuesto "Mariposa gutural" de la que arriba transcribí la letra entera, que ya el título lo dice todo, la cosificación más absoluta de la imposibilidad más exquisita hecha posibilidad sensitiva, vamos, que para mi roza lo increíble en el submundo cancioneril dicho sea lisa y llanamente. Y en el último tema, como guinda, recita un poema el poeta Antonio Colinas.

Antes de despedirme de este viaje musical me gustaría recalcar, por si no ha quedado claro todavía, que para mí, Andrés es uno de esos cantautores, como Pablo Guerrero, por poner el mejor ejemplo, en los que la poesía y la calidad de las letras resultan tan abrumadoras, que, a veces, uno pone en duda que lo que estemos escuchando sean canciones y no poemas musicados. Disfrútenlo.

abuineitor

jueves, 1 de noviembre de 2007

Antonio de Pinto-Curriculum



Hay una historia sobre Antonio de Pinto que me encanta. Antonio aprendió a tocar la guitarra ya mayorcete porque se hizo cantautor bastante tarde (con lo que se ahorró de paso toda la etapa de ingenuidad y bisoñez previa por la que pasa todo artista). De hecho, Antonio era aficionado a escuchar música de un tipo bien diferente, a saber, lo que ahora se suele denominar rock sinfónico –en su época lo llamaban progresivo- y ¡oh sorpresa!, lo que conocemos como rock duro en sus más variadas variantes estilísticas. Fue una vez, si me equivoco que me desmienta alguien, en su juventud universitaria, cuando Antonio les dijo a unas compañeras (supongo que aficionadas a la canción de autor) que él era cantautor. Ignoro que cable se le cruzó por la cabeza a nuestro protagonista para lanzar semejante bola, pero el caso es que, para no desmentirse a sí mismo o por creerse su propia mentira o por pique por aquello del “oye, y si de verdad…” o por qué sé yo… Antonio se hizo cantautor. Así es como un capricho del destino hizo que lo que perdió el heavy metal lo acabó ganando el cantautorismo. Y qué bueno, porque estoy persuadido de que Antonio hubiera sido un excelente músico cualquiera fuera el estilo que hubiera elegido (lo único que no consigo imaginármelo con el pelo muy largo…).

Quizás, a causa de todo esto que he narrado, Antonio tiene la gran suerte de haber encontrado un estilo propio tan personal que en cuanto que uno escucha una canción suya ya sabe que se trata tanto de una canción de su autoría como interpretada por él, con su peculiar forma de cantar, una sutil mezcla de sensibilidad, ira e ironía que habitan dentro de una única e irrepetible voz. Es además nuestro cantautor un perfecto artesano de la canción; siempre entregado con mimo a rematar una melodía, una letra, hasta darle el último y definitivo toque maestro.

Canciones:

1.- Curriculum
2.- El invento
3.- Cuando apagas la luz
4.- La vida según...
5.- Nueve minutos y medio
6.- En sol mayor
7.- Ritual
8.- Canción a mi cola
9.- En tu sangre
10.- Cuando llegue el día
11.- Agua de mar
12.- Canción para Pablo
13.- Y quedarme sentado
14.- Qué le pasa a esta canción

El disco que comento, tercero y último por ahora, está grabado y producido (¿por primera vez de productor?) por su amigo Ismael Serrano en su estudio de grabación “Los paraísos desiertos”. Los músicos que intervienen son los habituales en el entorno de Antonio, así es que no faltan ni Marta de la Aldea haciendo sus encantadoras voces ni Antonio Toledo con sus precisas guitarras y demás, porque no solamente toca la guitarra de órdago, si no que se atreve hasta con instrumentos exóticos como el bouzuki.

Destaco varias canciones como “El invento”o la genial “La vida según...” que nació, como el propio autor cuenta en sus conciertos, de un mensaje que recibió de correo electrónico; en la letra explica como podría ser la vida si empezaramos al revés –es decir- nacieramos viejos y fueramos rejuveneciendo paulatinamente. Sin embargo mi preferida es “Cuando apagas la luz” porque creo que se trata de un dulce manjar en donde la música y la letra se perfeccionan una a la otra, con un estribillo que me sabe a pura delicatessen:

¿Por qué no apagas la luz?
Que me falta el aire
Me faltan algunas cosas
Que tienes, ya ves
Me faltas del sueño
Quiero que vuelvas
Tal como te imaginé
Me faltas del día
A veces dudo, pruebo a tocarte
Y solamente sé que eres tu
Cuando apagas la luz.


El disco incluye un extra: un video grabado en el local de conciertos La Mala de su mítica canción “Espantando palomas” tema éste que apareció en aquel no menos mítico disco titulado “Cantautores: la nueva generación” hoy inencontrable, en donde aparecían muchos de los cantautores que posteriormente hicieron carrera y hoy son muy populares.

En fin, un cantautor sensible, curtido ya en muchas noches de trova, y sólido como una casa cimentada sobre una roca; muy conocido en el circuito madrileño y que quien no tenga todavía el placer de conocer, que lo haga porque de verdad que es de los que dejan con la boca abierta después de un concierto. Antonio vive en el barrio de Lavapiés, no digo más, será por eso que su música suena a todas las músicas y al mismo tiempo tan genuina y castiza, tan nuestra.


abuineitor

domingo, 24 de junio de 2007

Andres Calamaro-Alta suciedad




Siguiendo el hilo del comentario escrito por Antonio Gómez sobre Carlos Montero y los cantautores que emigraron a nuestro país a empezar o recomenzar una carrera artística me decido a escribir éste. Y es que es un buen ejemplo, quizás el que mayor éxito ha logrado dicho sea de paso, de carrera retomada en España, por un artista foráneo. Corría el año 1990 cuando Andrés Calamaro hace las maletas para venirse a Madrid en gran medida huyendo de la hiperinflacionada situación económica de Argentina. Al llegar aquí, se une a Ariel Rot, argentino como él y ex_Tequila, a Julián Infante, otro ex_Tequila, y a Germán Vilella, para formar el popular grupo de rock Los Rodríguez. Aunque el origen del grupo es previo, creo. Recuerdo que por aquellos años –quizás un poco antes- Julián, a quién tuve la suerte de conocer, me invitó, y al grupo en que yo tocaba entonces, a un concierto de varios grupos al aire libre en que iba haber participado él, pero justo ese día venía Ariel Rot de Argentina en avión y Julián se fue a buscarle (estaba muy ilusionado con verle porque hacía mucho que no lo veía) y al final no aparecieron ninguno de los dos.

El caso es que tras unos años de gran éxito el grupo se separa y Andrés, que ya había grabado varios discos en solitario antes de venir a nuestro país, vuelve a grabar de nuevo con su nombre, lo que, en rigor, se puede considerar su primer disco en solitario en España. Sin embargo, la grabación del disco, no se llevará a cabo aquí; se hará a caballo entre Nueva York, Nueva Jersey y Miami, con el productor de Los Rodríguez , Joe Blaney, y con músicos negros curtidos en grabaciones de Aretha Franklin, Tom Waits, John Lennon, etc. Así pues, éstos, imprimirán su sello y su natural alma negroide, musicalmente hablando claro, a la bigarrada propuesta de Calamaro, lo que hace que sus canciones a ritmo de funk y de rock, de zydeco y soul, rumba y tango, reggae y psicodelia, folclor y tex-mex, cobren una extraña unidad y coherencia, gracias a su labor y a la característica voz de Andrés, omnipresente.

Temas:

1. Alta suciedad
2. Todo lo demás
3. Donde manda marinero
4. Loco
5. Flaca
6. Quién asó la manteca?
7. Media verónica
8. El tercio de los sueños
9. Comida china
10. Elvis está vivo
11. Me arde
12. Crímenes perfectos
13. Nunca es igual
14. El novio del olvido

Personalmente creo que de los que he oido hasta la fecha, este es el mejor disco que ha parido. El sonido se erige como una torre enladrillada con exóticas delicias y la dignidad y la clase de las canciones no decae jamás. Desde “Flaca” ese homenaje a su admirado Dylan (por no hablar del aspecto del cantautor en la portada y fotos interiores cual Dylan de los años setenta) pasando por la hermosa, poética y triste “Media verónica” o la irónica ranchera-blues de “El tercio de los sueños” hasta la fina joya, el delicado tesoro del disco que, para mi gusto constituye “El novio del olvido”, este es un cáliz musical del que se apura hasta la última gota sin darse uno cuenta. Mención aparte merecen las apariciones estelares de Palito Ortega (sí, el de “la felicidad oh oh oh oh...”) o del profesor universitario y afamado conocedor del mundo cultural de las drogadicciones Antonio Escohotado (por cierto que fue profesor mío, un tipo muy interesante) que se marca una larga parrafada locutada sobre un pastoso reggae de casi ocho minutos.

Ya dije que hasta la fecha para mí es lo mejor que ha hecho Andrés. Un cd que satisface plenamente tanto al cantautor que creo que hay en mi, como al rockero que me identifica. Un disco irrepetible y que creo contrasta -para bien- con lo que en los últimos tiempos ha hecho, volcado como está en el universo de las versiones de clásicos a las que siempre ha sido tan aficionado (comentábamos mi amigo Alejandro Romano y yo que no a todos les ha gustado mucho sus revisiones de canciones tan populares, más de un argentino ha debido decirse así mismo aquello de “si el Polaco Goyeneche levantara la cabeza...”). Pero bueno, pese a todo, sigo pensando que todavía puede superar este gran disco “Alta suciedad”. Talento y sabiduría le sobran, sin duda...

abuineitor

sábado, 9 de junio de 2007

Alberto Pérez-Tiempo de baile




De los míticos cantautores que formaban el trío de "la Mandrágora" quizás sea Alberto el más desconocido y al que más se le ha perdido la pista. No resulta nada infrecuente que alguien te pregunte por él como si estuviese retirado de los escenarios o como si ya no se dedicara a la música. Pero nada más lejos de la realidad; al menos en lo que a actuar en directo se refiere. En este sentido doy fe de que goza de una excelente salud musical, puesto que no le faltan conciertos, que, por cierto, son manejados por él con la misma calidad, profesionalidad y entrega de que siempre ha hecho gala. Es posible que lo que ocurre es que parte de su público potencial no sepa de sus actividades porque se prodiga poco en grabaciones, asi como en presentaciones y en galas varias y saraos de esos “en los que hay que estar”... a lo cual se añade la falta de una página web actualizada en donde dar noticia de sus diferentes actividades y conciertos, etc.

"Tiempo de baile" es quizás el único disco (salvo "La Mandrágora" por supuesto) que todavía se puede encontrar de Alberto Pérez. Se grabó en 1997 en Madrid responsabilizándose de la producción el propio cantautor. Se trata de un disco de lujo, mejor dicho de lujos varios. En primer lugar porque el protagonista es él, claro, y esto ya es un lujo. En segundo lugar porque prologó el álbum con un dócil y sapiente texto, nada menos que la escritora Carmen Martín Gaite. En tercer lugar porque colaboró en las letras de todas las canciones el esforzado y talentoso (y ya legendario) cantautor Chicho Sánchez Ferlosio. En cuarto lugar porque en plena era de electrónicas, de samplers y de programas de ordenador que hacen virguerías editando el sonido, el disco resulta que está grabado por una vasta orquesta (en realidad cuatro según me indica el propio autor), de las de siempre, con sección de metales y todo, y encima en directo, hala, venga, con un par. Yo la verdad creo que no se puede dar más por menos. Trabajos como éstos merecerían -sin duda- una mayor difusión de la que gozan, aunque solo fuese por el esfuerzo hilemórfico que hay que llevar a cabo para construirlos partiendo desde cero.

Contiene el disco 10 surtidas piezas de autor que corresponden a sendos 10 tipos de ritmos bailables que no se repiten en ningún caso; así hay un calipso, un beguine, un swing, un son, un rock, un vals, una bossa, un merengue, un bolero (cómo no, tratándose de Alberto) y un pasacalle, por este orden. Vamos que en mi opinión, dada esta rara particularidad, pienso que además de en la discoteca de todo aficionado a la canción de autor, debería también haber una copia de este cd en cualquier escuela de baile que se precie.

1.- No sé por qué
2.- Aquella noche
3.- Chica
4.- El son de Raquel
5.- El pinchadiscos
6.- Aunque no sepa decirte
7.- Volver de un sueño
8.- Déjeme usted
9.- El eco del vacío
10.- La perrita Tina

De todas estas canciones subrayaré mis tres preferidas: “El pinchadiscos” que me recuerda a aquel rock´n´roll primitivo de los pioneros de los años cincuenta, cuando todavía era un recién nacido que se ejecutaba con contrabajos, pianos y saxos, y demás instrumentos que derivaban de las formaciones orquestales de la época. El divertidísimo merengue titulado “Déjeme usted” que trata de un tipo al que personajes diversos, como un policía, un vecino o el padre de la novia, no dejan de incomodar y que no puede parar de bailar. Y por último la historia de la díscola perrita Tina, tema éste que suele cantar en sus conciertos todavía y que siempre es recibido con entusiasmo por el siempre encantado y bien seducido público.

En fin, poco más me queda por decir, salvo que éste es un disco admirable, de buena crianza y grandes virtudes artísticas y musicales. Y es que estamos hablando de un músico -de un artista- con todas las letras, con las mayúsculas más grandes que podamos trasoñar con nuestra imaginación. Lo que no es poco, dados los tiempos que corren.

abuineitor

viernes, 8 de junio de 2007

Adolfo Celdrán-Jarmizaer, Jarmizaer



Jarmizaer
Oasis de sonidos.
Cuatro sílabas claras
Un nombre en el desierto.
Una palabra al alba.



Este es el segundo comentario que se dedica en Autaria a la discografía de Adolfo Celdrán, no hablaré por tanto de quién es este autor, pero si quiero hacer un comentario sobre lo que representa y del importante papel que sostuvo en unos momentos muy críticos de nuestra historia.

Cuando yo empecé a escuchar sus canciones fue después de la publicación de un disco, que yo creo que se podría calificar de mítico, en lo que a canción de autor se refiere, “Denegado” (1977), trabajo en el cual Adolfo Celdrán incluía todas aquellas canciones que, anteriormente, la censura de la época le había prohibido cantar. Yo no podía saber entonces que aquel sería su último disco en muchísimo tiempo. Mucha gente como yo, que en aquellos años comenzábamos a estudiar, empezamos también a darnos cuenta de que existía gente que cantaba sobre temas sociales, sobre injusticias, sobre la realidad que no veíamos, porque estaba oculta. Con él descubrí a Bertolt Brecht, recuerdo que lo escuchaba en la radio, mientras estudiaba, en un programa de radio que se llamaba algo así como “Cantapueblos”, donde lo descubrí a él y también a otros cantautores comprometidos.

La idea que yo tenía fijada de Adolfo Celdrán es la que puede tener cualquiera que no conozca este trabajo del que voy a hablar, la de un cantautor comprometido con la poesía y con la justicia social en un tiempo determinado, los años 70. Con una voz llena de fuerza, que era capaz de movilizar a la gente cantando a voz en grito el “No nos moverán” y que nos aconsejaba que miráramos bien a quien votar, que no nos dejáramos engañar y que los generales tenían mucho poder, pero también tenían un problema y es que la gente podía pensar. Y con su voz y sus canciones muchos aprendimos a pensar.

Su voz y esas canciones las tengo grabada en lo más profundo, así que cuando vi en 2004 que se reeditaba “Silencio” me faltó tiempo para comprármelo y buscándolo me encontré que había publicado un nuevo disco en estos últimos años, pensé que se trataría de algo parecido a lo que ya conocía, pero no fue así.

El disco se llama “Jarmizaer, Jarmizaer” y se publicó en 2001. El Adolfo Celdrán que aparece en este trabajo es el mismo, por supuesto, y no podían faltar canciones donde prestara su voz a los grandes poetas. Así, Federico García Lorca y Antonio Machado están presentes por medio de tres canciones, y tampoco ha olvidado incluir una canción donde se habla de justicia social, que rememora unos hechos sucedidos en Valencia en el año 1801, “Pep de l´Horta” se titula.

Pero este disco, en su concepción, es un trabajo de carácter intimista, en el que el cantautor habla de su mundo inmediato, de su ciudad, de historias cotidianas, de sentimientos y decepciones, de cosas de la calle. Todas las letras compuestas por Adolfo Celdrán y con la colaboración de Gaspar Payá y Germán Torregrosa en lo que se refiere a las músicas.

Lo primero que me sorprendió cuando escuché el CD, fue el aire andaluz de muchas de sus canciones. Sin embargo, lo que más me llamó la atención, es que el disco empezara y terminara con la misma canción, pero interpretada a un ritmo distinto y con distinta instrumentación, da gusto escuchar las dos versiones, y poder comparar una con otra, y lo creo un acierto, por su originalidad. En la versión que inicia el disco utiliza guitarra flamenca, cuatro y cajón, y supongo que esos son los instrumentos que le dan el aire andaluz. Por el contrario en la versión que lo finaliza, lo mas llamativo son los coros que introduce.

Me gustaría hablar de todas y cada una de las canciones pero no puede ser, así que solo diré que “Ella llevaba trenzas” es una de mis preferidas, se podría decir que es una canción de sueños y desencantos, una canción en la que estoy segura que mucha gente se puede reflejar. Y en contraposición a la sentimentalidad de esa canción otra que habla de historias de la calle, de escenas que hasta hace poco eran corrientes de ver, al menos por las calles de Sevilla, y que acompaña con música del sur, guitarras flamenca y española y cajón.

Pero quiero terminar destacando una canción que considero especial, que para mi es de una delicadeza increíble, en ella la voz de Adolfo Celdrán adquiere una dulzura que no puede notarse en otras canciones, es preciosa por su aparente sencillez y su fragilidad, se llama Azul, interpretada solo con guitarra y piano, una auténtica delicia escucharla.

Canciones:
1. Jarmizaer
2. Ella
3. Preciosa y el aire
4. Samba de verano
5. Ella llevaba trenzas
6. Imaginaste
7. Sentir tu piel
8. Azul
9. Pegasos
10. Abril florecía
11. La cabra
12. Por las calles estrechas
13. Pep de l´Horta
14. Jarmizaer, Jarmizaer

Mª Gracia Correa

lunes, 16 de abril de 2007

Adolfo Celdrán-Silencio




En primer lugar me gustaría felicitar al responsable o bien los responsables de Dro por haber reeditado en 2005 con tanto mimo -se trata de una edición facsímil en digipack con su encarte de letras y todo- el primer larga duración de Adolfo Celdrán, "silencio" publicado originalmente en 1970. Desde aquí, desde autaria, aplaudimos estás iniciativas y esperamos y confiamos en que cunda el ejemplo, y se reediten tantos discos históricos de nuestra música popular, que andan por ahí, en el limbo de los justos (e-mule) o ni siquiera allí, sino en el baúl de los recuerdos (de unos pocos). Y ya el colmo sería que les hicieran promoción y todo. En fin, por soñar que no quede. En cualquier caso, yo, con está edición en cd del disco de Celdrán, que ahora mismo tengo en mis manos, estoy más contento que un bombo en manos de un tonto en carnaval.

En 1970 Adolfo (miembro fundador de "Canción del pueblo" junto a Elisa Serna, Julia León e Hilario Camacho) era un joven cantautor alicantino de anchas patillas y denso mostacho; poseedor de una musculosa y apasionada voz; tan ancha y tan densa, como sus patillas y mostacho; tan, en ocasiones salobre y pintada de reflejos, como la del mar Mediterráneo que le vió nacer. Tras la publicación de un primer sencillo con tres temas, que por cierto también se incluyen en esta reedición (¡bravo por Dro de nuevo!), entre los que se encontraban "general" con letra del conocido poeta y pacifista alemán Bertolt Brecht, y que fue considerada "no radiable" por la censura de la época, Adolfo publica el disco del que vamos a hablar. A mi me parece un disco maravilloso, vaya por delante.

Contenido:

1.- Al la voz de un pueblo
2.- Canción de la novia del pescador
3.- La cruzada de los niños
4.- Doña María
5.- ¡Qué pena!
6.- La mala pesca
7.- El sastre de Ulm
8.- Canción a las seis de la mañana
9.- Canción del pescador
10.- Canción bailabe
11.- Una canción

pistas extra (el sencillo de 1969):

12.- General
13.- Bella ciao
14.- Cajitas

Ante este seductor menu, cualquier aficionado a la canción de autor no puede por menos que darse un atracón de sólidas y deliciosas recetas, elaboradas por Celdrán con toda la destreza, la dedicación y el entusiasmo de que era -y todavía es, por cierto- capaz. No voy a desglosar las canciones una a una, porque además el albúm contiene muchas, pero si que voy a citar las que más me impactan y me gusta escuchar. En primer lugar "canción de la novia del pescador" porque en su sencillez, me parece una preciosidad de letra y Adolfo además la canta de una manera espectacular. Otra canción estupenda es "la mala pesca" con letra del escritor y poeta comunista Jesús López Pacheco, muerto en 1997 autoexiliado en Canadá, y, música, del cantautor madrileño Hilario Camacho. También está muy lograda "el sastre de Ulm" sobre un poema de Brecht, etc... No obstante mi favorita es una composición del propio Celdrán titulada "canción a las seis de la mañana" una canción perfecta, sin más, una obra rabiosamente envidiable tanto en composición musical, como en letra, interpretación, y demás cualidades cancioneras.

Parece increíble, por añadidura, que este disco se grabara en cuatro pistas. Sí, han oído bien, solamente cuatro pistas de un magnetofón analógico. En pleno siglo XXI nos hemos vuelto tan exigentes que la música que consumimos se produce en unas condiciones tan lujosas (como esos discos que se graban entre Miami, Londrés, Madrid y no se cuantos estudios más) que nos conducen a despreciar en ocasiones lo que está fabricado con menos medios pero, sin embargo, con una mayor calidad artística y humana. Este cd es una generosa y clara lección de que lo importante para crear belleza es la simplicidad, que no la simplonería, ojo, no confundir, y que los ornamentos y los sibaritismos se llevan mal con las obras de arte de verdad. Como dice el propio Adolfo Celtrán en "canción a las seis de la mañana":

"Despierta la cabeza.
Ten los sentidos claros.
Agúzate el oído.
Escucha entre lo blando"

Pues eso. Abramos las orejas.

abuineitor