miércoles, 21 de noviembre de 2007

Vainica doble-Contracorriente









1. Un mal entendido amor (Respeto y obediencia)
2. El oso poderoso
3. Que no
4. La Rabieta
5. Todo desapareció
6. Eso no lo manda nadie
7. Alas
8. Déjame vivir con alegría
9. Magnificat

El álbum más rockero y al mismo tiempo el más psicodélico de las Vainica Doble es éste editado en 1976 que sigue cronológicamente a Heliotropo, ya comentado en este blog… Tiene, a mí parecer, una de las portadas más bonitas de toda la historia del diseño de discos, de todo el mundo, firmada por el cineasta Iván Zulueta, nada menos. Los ensayos se llevaron a cabo en la casa de Gloria en Altea, preciosa y tranquila localidad levantina, ya que entonces ella vivía allí, con una banda de músicos de su entorno, lo cual le da al disco una unidad de sonido apenas rota por las extrañas y magníficas colaboraciones de –entre otras- Gualberto García, ex-guitarrista de ese estupendo grupo andaluz de los 70 llamado Smash, que adorna con su sitar (sí, además de guitarrista tocó el sitar hasta con Camarón por cierto) un par de temas; por la colaboración de Salvador Domínguez, el veloz guitarrista de grupos duros como Banzai en el tema final, y por, la, para mi, más que misteriosa colaboración de Hilario Camacho en el tema que más me gusta del lp o cd: “Eso no lo manda nadie”.. Vamos, que escuchar la voz de Hilario en esta canción creo que constituye un acto de fe comparable al de escuchar la voz de la cantante folk inglesa Maddy Prior en la canción (por cierto muy cercana en el tiempo a ésta) “Too old to rock’n’roll, too young to die” del grupo inglés Jethro Tull.

El disco fue producido por Gonzalo García Pelayo, conocido tanto por producir discos como por su afición a desbancar casinos; quién se mostró entusiasta al principio con las Vainica, pero que por lo que sé, terminó menos contento tras la experiencia; vamos que acabado el disco como el rosario de la aurora, con malentendidos musicales y ese tipo de cosas que ocurren en los discos, con las cantautoras, los músicos, etc, el que acabó pagando el pato fue el trabajo que fue mezclado en un solo día. Hecho este que no deja de maravillarme porque he escuchado todos los discos de las Vainica y no es éste el peor mezclado ni mucho menos…

Dije antes que en Contracorriente se escucha una unidad de sonido gracias al grupo que las acompaña (responsables de los arreglos también) pero es que también hay en las letras una unidad temática. Nos encontramos, pues, ante un disco conceptual. El argumento central -estamos en 1976- no podía ser otro que el abuso de poder, de autoridad a todos los niveles, incluido el político en forma de dictaduras, el exceso de paternalismo…

Había una vez un oso poderoso
Del bosque era el rey
Todos le adoraban
Le reverenciaban
Y respetaban su ley.
Cortejo de negros grajos le seguía
Por adulación
Y al hacerse viejo
Los del negro cortejo
Diéronle muerte sin compasión.


Hay incluso una recreación (algo surrealista me parece pero que encaja a la perfección en toda la maquinaria sonora pop-psicoexoticodélica, valga la palabra que me acabo de sacar de la manga, del álbum) del diálogo de la película Bambi ¿? con música de fondo que las Vainica habían escrito para otra cosa: la película de Borau “Furtivos” interpretada, por cierto, por un cantautor, Ovidi Montllor.

Tenemos la gran suerte de disponer fácilmente de este disco en cd en una edición en digipack en Dro East West. Ya de paso diré que a ver si se animan a editar –a quién corresponda se lo digo- el Taquicardia o el Carbono 14 que son los únicos discos de estas dos entrañables y mágicas mujeres que no se encuentran. Y tanto sus fans como la música de este país lo necesitamos, y por supuesto ellas lo merecen.

En fin, por terminar con parte de la magia que desprenden sus musicales vuelos, las citaré una vez más, en una citaque sería digna del mismísimo Swedenborg, en este caso en la canción "Alas":

Si las alas de todos los ángeles se pusieran en movimiento
¿A qué velocidad se desplazaría el viento?


Pues eso. Una pasada.

abuineitor

jueves, 1 de noviembre de 2007

Antonio de Pinto-Curriculum



Hay una historia sobre Antonio de Pinto que me encanta. Antonio aprendió a tocar la guitarra ya mayorcete porque se hizo cantautor bastante tarde (con lo que se ahorró de paso toda la etapa de ingenuidad y bisoñez previa por la que pasa todo artista). De hecho, Antonio era aficionado a escuchar música de un tipo bien diferente, a saber, lo que ahora se suele denominar rock sinfónico –en su época lo llamaban progresivo- y ¡oh sorpresa!, lo que conocemos como rock duro en sus más variadas variantes estilísticas. Fue una vez, si me equivoco que me desmienta alguien, en su juventud universitaria, cuando Antonio les dijo a unas compañeras (supongo que aficionadas a la canción de autor) que él era cantautor. Ignoro que cable se le cruzó por la cabeza a nuestro protagonista para lanzar semejante bola, pero el caso es que, para no desmentirse a sí mismo o por creerse su propia mentira o por pique por aquello del “oye, y si de verdad…” o por qué sé yo… Antonio se hizo cantautor. Así es como un capricho del destino hizo que lo que perdió el heavy metal lo acabó ganando el cantautorismo. Y qué bueno, porque estoy persuadido de que Antonio hubiera sido un excelente músico cualquiera fuera el estilo que hubiera elegido (lo único que no consigo imaginármelo con el pelo muy largo…).

Quizás, a causa de todo esto que he narrado, Antonio tiene la gran suerte de haber encontrado un estilo propio tan personal que en cuanto que uno escucha una canción suya ya sabe que se trata tanto de una canción de su autoría como interpretada por él, con su peculiar forma de cantar, una sutil mezcla de sensibilidad, ira e ironía que habitan dentro de una única e irrepetible voz. Es además nuestro cantautor un perfecto artesano de la canción; siempre entregado con mimo a rematar una melodía, una letra, hasta darle el último y definitivo toque maestro.

Canciones:

1.- Curriculum
2.- El invento
3.- Cuando apagas la luz
4.- La vida según...
5.- Nueve minutos y medio
6.- En sol mayor
7.- Ritual
8.- Canción a mi cola
9.- En tu sangre
10.- Cuando llegue el día
11.- Agua de mar
12.- Canción para Pablo
13.- Y quedarme sentado
14.- Qué le pasa a esta canción

El disco que comento, tercero y último por ahora, está grabado y producido (¿por primera vez de productor?) por su amigo Ismael Serrano en su estudio de grabación “Los paraísos desiertos”. Los músicos que intervienen son los habituales en el entorno de Antonio, así es que no faltan ni Marta de la Aldea haciendo sus encantadoras voces ni Antonio Toledo con sus precisas guitarras y demás, porque no solamente toca la guitarra de órdago, si no que se atreve hasta con instrumentos exóticos como el bouzuki.

Destaco varias canciones como “El invento”o la genial “La vida según...” que nació, como el propio autor cuenta en sus conciertos, de un mensaje que recibió de correo electrónico; en la letra explica como podría ser la vida si empezaramos al revés –es decir- nacieramos viejos y fueramos rejuveneciendo paulatinamente. Sin embargo mi preferida es “Cuando apagas la luz” porque creo que se trata de un dulce manjar en donde la música y la letra se perfeccionan una a la otra, con un estribillo que me sabe a pura delicatessen:

¿Por qué no apagas la luz?
Que me falta el aire
Me faltan algunas cosas
Que tienes, ya ves
Me faltas del sueño
Quiero que vuelvas
Tal como te imaginé
Me faltas del día
A veces dudo, pruebo a tocarte
Y solamente sé que eres tu
Cuando apagas la luz.


El disco incluye un extra: un video grabado en el local de conciertos La Mala de su mítica canción “Espantando palomas” tema éste que apareció en aquel no menos mítico disco titulado “Cantautores: la nueva generación” hoy inencontrable, en donde aparecían muchos de los cantautores que posteriormente hicieron carrera y hoy son muy populares.

En fin, un cantautor sensible, curtido ya en muchas noches de trova, y sólido como una casa cimentada sobre una roca; muy conocido en el circuito madrileño y que quien no tenga todavía el placer de conocer, que lo haga porque de verdad que es de los que dejan con la boca abierta después de un concierto. Antonio vive en el barrio de Lavapiés, no digo más, será por eso que su música suena a todas las músicas y al mismo tiempo tan genuina y castiza, tan nuestra.


abuineitor

lunes, 15 de octubre de 2007

Joan Manuel Serrat-Ara que tinc vint anys



Es una responsabilidad para mí comentar un disco de Joan Manuel Serrat, porque me arriesgo a que una de las personas que más sabe de este tema, que es un buen amigo mío, me diga que no tengo ni idea, con toda la razón del mundo. Mi amigo Carlos Gracia Escarp, es uno de los mayores expertos en la obra de Serrat, tanto que ha escrito un documento llamado “Guía Práctica de la Barcelona Serratiana”, indispensable para todos los seguidores de Serrat, y que podéis ver como enlace en su blog y en la página oficial del artista.

Es muy difícil para mí escoger un disco de Serrat para comentar, es tan extensa su obra que creo que sólo un especialista podría hablar de ella, pero yo aquí hablaré del que (si no me equivoco) fue su primer LP. El disco original es un LP publicado en 1967 por Edigsa; lo que tengo yo es la reedición en CD de 2000 por BMG Music Spain, S.A.

El disco empieza con una de las canciones, a mi entender, más emblemática de Serrat, una canción que nunca abandona y que lleva siempre, adaptándola a los años que van pasando, “Ara que tinc vint anys”, y que utilizaría para dar nombre a un disco bastantes años después, “Fa 20 anys que tinc 20 anys”; y con esa frase bromea todavía en los espectáculos que yo he podido ver, donde dice que hace veinte años que decía que hacía veinte años que tenía veinte años, y que ya no sabría como decirlo dentro de veinte años.

Bien, pues ¿que se puede decir de esta canción?, que todo aficionado a la canción de autor debería sabérsela de memoria, y que es un canto a la vida y a la alegría de vivir, y a la fuerza, que siempre demuestra en todos sus actuaciones,

“Ara que tinc vint anys,
Ara que encara tinc força
Que no tinc l´anima morta,
I em sento bullir la sang.
Ara que tinc vint anys,
Avui que el cor se m´embala,
Per un moment d´estimar,
O en veure un infant plorar…”


Mas de cuarenta años después, a Serrat le sigue bullendo la sangre y sigue cantándole a la vida; en su canción dice “vull i vull i vull cantar” y ahí lo tenemos, afortunadamente, cantando con la misma energía y con la misma fuerza, y además con la experiencia de toda una vida de canciones.

La segunda canción es también una de las más clásicas de Serrat, llena de sentimiento, “La Tieta”. Creo que retrata perfectamente a un personaje muy familiar para la gente de una determinada generación, una persona que siempre estaba ahí para servir a toda la familia y a la que nadie le daba la más mínima importancia. Una preciosidad de canción, que se ha incluido en un trabajo colectivo publicado recientemente por discmedi, como homenaje a este autor, que seguramente es el más grande de nuestros cantautores. El trabajo que menciono es “Per el meu amic….Serrat (40 cançóns per a un amic)” y está compuesto por tres CD, en el que distintos cantantes y cantautores catalanes versionan temas de Serrat. Personalmente creo que “La Tieta” es lo mejor de ese homenaje, no podía ser cantada por nadie más que por Joan Isaac , a mí parecer, el único artista capaz de transmitir al público la magia y el sentimiento que tiene esa canción.

Se incluye en “Ara que tinc vint anys” otro de sus temas más conocidos e importantes desde mi punto de vista, “Me´n vaig a peu” otra canción emblemática, que antes de ser publicada en este LP había sido editada en el EP “Cançó de matinada” el mismo año. Posteriormente se incluiría en el disco “Banda sonora d´un temps, d´un pais” en 1996 y en “El gusto es nuestro” publicado el mismo año, en colaboración con Ana Belén, Miguel Ríos y Victor Manuel”.

Espero no haberme equivocado mucho, quien quiera comprobarlo, o conocer mas información, solo tiene que consultar la página web oficial de Joan Manuel Serrat. Con el estribillo de esta canción termino:

“Però no vull que els teus ulls plorin:
Digue´m adéu.
El camí fa pujada
I m´en vaig a peu.”


Canciones:
1. Ara que tinc vint anys
2. La tieta
3. Balada per a un trobador
4. Una guitarra
5. El vells amants
6. Cançó de Bressol
7. El Drapaire
8. La mort de l´Avi
9. M´en vaig a peu
10. Els titelles


Mª Gracia Correa

viernes, 5 de octubre de 2007

Ismael Serrano-Atrapados en azul


Tengo que reconocer que en 1997 yo llevaba ya varios años retirado ya no sólo de los escenarios, también de las salas, ya que por circunstancias personales apenas salía a conciertos. Por eso no es extrañar que la primera vez que escuché a Ismael Serrano fue por la radio. Cuando empezaron a sonar las primeras notas de aquel “Papá cuéntame otra vez”, me quedé gratamente sorprendido, “¿quién coño será este tío?, es un cantautor y que además suena muy bien”.

Hacía bastante tiempo que las puertas de los grandes medios de comunicación estaban cerradas para los nuevos cantautores, a excepción de Pedro Guerra y de Javier Álvarez, que llegaron un poco de la mano de Víctor Manuel.

El disco de Ismael nos sorprendió a casi todos, con unos muy buenos textos, unas músicas bastante robustas, bien armadas. Melodías sencillas de entender, como a mi me gustan, letras claras y comprometidas, es decir, lo que entendíamos por cantautor, “a la vieja usanza”.

Canciones:
1.Papá cuéntame otra vez
2.Vértigo
3.Donde estarás
4.Caperucita
5.Yo quiero ser muy promiscuo
6.Amo tanto la vida
7.La extraña pareja
8.El camino de regreso
9.México insurgente
10.Un muerto encierras
11.Atrapados en azul
12.Ana

De las 12 canciones que trae el disco, 5 de ellas tiene letra de Daniel Serrano, hermano de Ismael (“Papá cuéntame otra vez”, “Donde estarás”, “Yo quiero ser muy promiscuo”, “México insurgente” y “Un muerto encierras”) y otra más con letra de su padre, Rodolfo Serrano (“La extraña pareja”).

Justo cuando empezaron los años del “Aznarato”, se nos apareció Ismael, un cantautor claro, conciso y comprometido, ya en su primer disco se arriesga con temática social y política, algo que otros cantautores no se atrevían, pensando que podría “no estar de moda”. Canciones “Papá cuéntame otra vez”, una remembranza de los últimos años del franquismo, “México insurgente”, dedicado al Movimiento Zapatista de México, “Atrapados en azul”, una denuncia de la brutalidad policial, nos devuelven a aquellos años del cantautor como expresión de valores sociales.

“La extraña pareja” nos cuenta una historia, tal y como se deben contar las historias en una canción, pasando por todos los estados de la narración, “Yo quiero ser muy promiscuo” es una inteligente sátira, donde vuelve a dar un “puntazo” social político, cuando hace mención al controvertido escritor Fernando Sánchez Dragó, toldándolo de “fiel votante del PP” y haciendo mención a sus “fantasmadas” sexuales.

Y otras excelentes canciones, como es el caso de “Vértigo”, “Donde estarás” y “Ana”, que son tres de las que más me gustan.

Un gran disco, un excelente disco que os recomiendo que escuchéis si no lo habéis hecho ya.

Francisco Espinosa

miércoles, 3 de octubre de 2007

Pedro Ruy-Blas-Teatro, circo y variedades



En 1970, el grupo de Fernando Arbex –Brincos- publicaba un disco, brutalmente bello y poseedor de maravillosas virtudes psicodélicas, titulado “Mundo, demonio y carne”. Lo que según el propio grupo, tal y como cuentan en el interior del álbum, pretendía ser un paso adelante y una progresión en su música, irónicamente, acaba siendo su epitafio. En los años ochenta, el cantautor Pablo Guerrero, se desmarca de su primer estilo, el folk de “A cántaros” y se alía con Suso Sáiz y otros experimentadores natos, para despiste de sus primeros seguidores, por cierto, que, a día de hoy, muchos todavía no han asimilado creo aquellas sus “nuevas” e interesantísimas intenciones, por no hablar del desconocimiento general de un público más amplio de toda esa etapa guerreriana.

Y si la cosa es así de triste e ingrata para aquellos que se atreven a renovarse –y vaya para ellos todo mi respeto y admiración- no resulta menos peliaguda para aquellos francotiradores que se sitúan en tierra de nadie en la música de nuestro país. Y no digamos ya si se les ocurre, como a Pedro Ruy-Blas, bregar en guerras de estilos musicales nada exitosos por aquí como por ejemplo, el jazz, el blues, el soul, el funk o las baladas tipo “crooner” por muy bien que estén trabados, adaptados e interpretados. Por si esto fuera poco, en un periódico de tirada nacional que no citaré, cuando se cita a músicos de la categoría de Pedro, de quién deberíamos estar bien orgullosos, no es para comentar o criticar lo que sabe hacer tan bien, sino que se entra a degüello y se cargan las tintas contra él de manera inmisericorde.

Se edita –por supuesto sin grandes promociones- en 1998 “Teatro, circo y variedades” el penúltimo disco hasta la fecha, que yo sepa, de Pedro Ruy-Blas. En él canta –como solo él sabe hacerlo- escribe la música y la mayoría de las letras e incluso firma la mayoría de los arreglos. Para esto se rodea de una lista de músicos que quita el hipo y el resuello, porque todos ellos juegan en primera división y todos de titulares, por hacer un símil deportivo. El productor es Andreas Prittwitz, conocido músico de la escudería Krahe y Sabina y muchos más por cierto, que han disfrutado de su buen hacer con los instrumentos de viento.

Canciones:

1.- para ser el primero
2.- excesivo calor
3.- sueño inmaterial
4.- amor de madrugada
5.- batuque bebé
6.- ella fue mi gran amor
7.- míster, ¿por qué no le cambia?
8.- sólo aprendemos a amar con el tiempo
9.- a los que hirió el amor
10.- fuera de combate
11.- puse todo mi amor
12.- neurótico terminal
13.- prisioneros de la tierra


La lista de canciones incluye trece cortes de variopinto género sonoro, aunque la línea argumental –musicalmente hablando- son los sonidos orquestales, cercanos a la paleta sonora de una banda de jazz, ejecutados con una elegancia y una calidad que asusta. Asusta y sorprende que se graben discos así por aquí, cuando lo que prima hoy en día es lo fácil e inmediato, lo carente de matices y sutilidades, un pop cada vez más polarizado entre lo mega pijo y lo mega calorro. Entre los temas, uno marchoso de Suburbano, dúo de conocidos y reconocidos autores de grandes canciones populares de ayer y de hoy; dos propuestas con metáforas deportivas incluidas que me encantan (temas 7 y 10) y una preciosa elegía titulada “sueño inmaterial” mi preferencia mayor, especialmente por su letra. Y no se puede hablar de este álbum sin señalar la nueva y encantadora versión que Pedro hace de su número uno de 1970 “A los que hirió el amor” titánica y apabullante balada que hiciera anteriormente el roquero galo Johnny Hallyday con ecos, creo yo, de los británicos Procol Harum. Gloriosa.

No quisiera acabar sin agradecer a un amigo, José Bahón, que fue quien me descubrió la música de Pedro y la de su antiguo grupo Dolores, maravilloso grupo de fusión (ya en los años 70) de vanguardia, donde militaban los hermanos Jesús y Jorge Pardo por ejemplo, que incluso grabaron lo que a mi juicio es una rotunda obra maestra (letra de Hilario Camacho, música de Pedro) de la canción española “La niña de los Montoya”. Pero esto constituye ya tema para otro comentario…


abuineitor

lunes, 24 de septiembre de 2007

Joan Baptista Humet-Solo bajé a comprar tabaco



“Ay, señor compositor
que ha vuelto del olvido
¡Qué puede haberle
convencido, si no es amor!”


Voy a hablar del que, probablemente, es uno de los discos más importantes para mí desde un punto de vista sentimental, no tanto por su contenido sino por lo que representa. Podría decir que las canciones de Joan Baptista Humet han ido conmigo toda la vida.

Humet siempre ha sido un cantautor especial, distinto, de la misma manera que el resto de cantautores nos ha acompañado a lo largo de nuestra vida despertando la conciencia social, él era otra cosa, porque no solo hacía esto, sino que además iba despertando nuestras conciencias como personas, como individuos aislados dentro de una sociedad difícil. En su disco “Aires de cemento” él cantaba a “Un barrio” que era como mi barrio, donde yo viví mis primeros años y mi adolescencia. Nadie cantaba en aquellos momentos a un barrio de trabajadores de la periferia, donde a veces aparecían pintadas de carácter político que eran borradas inmediatamente, donde la gente luchaba por sobrevivir en el día a día.

Se retiró de los escenarios en 1986, y ahora este disco ha representado su vuelta al mundo de la música. Su vuelta, igual que su retirada, ha sido por voluntad propia. Pienso que ha vuelto porque un cantautor no puede dejar de serlo nunca, como expone muy bien en su primer tema “El Regreso”. Creo, además, que lo ha hecho por darnos esa satisfacción a sus seguidores, muchos de nosotros hemos estado encima de él durante mucho tiempo, pinchándole continuamente para que volviera.

Y regresó con este disco en Noviembre de 2004, lo presentó en la sede de la SGAE de Madrid, delante de unos cuantos de sus admiradores mas cercanos. Un acto muy emotivo que nunca se me olvidará. “Solo bajé a comprar tabaco” es una especie de saludo a quienes hemos estado esperándolo, 18 años no son nada, solo fue a comprar tabaco y ahora ha vuelto. Este disco fue grabado en Barcelona, producido por el propio autor, publicado por Validance, y distribuido por Actual Records. La letra y la música de todas las canciones es de Joan Baptista Humet y los arreglos y la dirección musical de Josep Mas “Kitflus”.

El trabajo comienza con “El Regreso”, canción con la que Humet intenta explicar (o explicarse a si mismo) por qué un cantautor lo deja todo y desaparece, y por qué un día decide volver. Esta canción dice mucho de su autor, es su historia y son sus motivos. Pero para mí es mucho más, porque Humet describe en ella la esencia de un cantautor, porque estoy convencida de que ser cantautor es una forma de vida y no una profesión. A Humet “De pronto un cable se le cruzó/ ante aquél vértigo repentino/ cerró la puerta del camerino/ tiró la llave y desapareció”. Pero quien nace cantautor siempre lo será, aunque se quede callado, aunque desaparezca de la vista del público, así que “un día vino a reconsiderar/ si algunos cambios no estarán prohibidos,/ si uno no es mas que lo que siempre ha sido/y ya no hay forma humana de escapar…”

No ha incluido ninguna de sus canciones clásicas, todos los temas son nuevos, pero en este disco, Humet demuestra que es el mismo que era, sus temas siguen representando lo que fue y lo que será siempre, una persona preocupada por lo que nos rodea cotidianamente, por lo que nadie quiere ver. Quien si no Humet podría retratar de una forma tan certera, mediante una canción, a la gente que tiene que venderse para sobrevivir, a la marginación, a los que están en la calle buscándose la vida como pueden. Le canta a un “Chapero de Fuencarral”, a quien trabaja en un bar de alterne “Para Aurora”, a un “Cantor callejero”, que tuvo un hogar y lo perdió por el camino. Humet siempre le ha cantado a quien no tiene voz, su principal éxito de público y por el que todo el mundo lo recuerda es “Clara”, donde cuenta la historia de una joven hundida por la heroína, un hecho muy frecuente en los años en que la compuso. Y dentro de esta tendencia quiero citar “Dama de una noche”, “El travesti”.

También ha sido habitual en su carrera cantar a su entorno, a su familia, a sus amigos, a sus experiencias personales, aquí incluye “Dentro de nada”, “Seda”, “El jugador”. Algunas de las canciones de la discografía de Humet que más me gustan van en este sentido, entre ellas algunos de sus temas mas conocidos “Terciopelo” “Gemma”, “Rodando, rodando”, “Su majestad”.

Y como no podía ser menos, una de las facetas de la canción de Humet que me entusiasma especialmente, es aquella en que el autor se vuelve hacia si mismo, yo diría su aspecto más intimista, aquí incluiría algunas de mis preferidas: “El Regreso”, “Quién tiene un sueño” y “Me paga ya la vida”. También en esta línea van algunas de las canciones históricas del artista y que le hicieron muy popular, como “El Invento”, “Solo soy un ser humano”, “Que no soy yo”.

Y muy a mi pesar, aquí me quedo, lo hago con una estrofa de “Me paga ya la vida”:

“Cuantas veces creí que ganaba si competía
y pasaba al que iba unos metros delante de mí.
Cuantas veces negué que viviera a la defensiva
y viví atenazado, hasta el día que reconocí
que no hay combate ni enemigo,
es contra mí que voy herido.”


Canciones del disco:

1. El Regreso
2. Cantor callejero
3. Dentro de nada
4. Seda
5. Chapero de Fuencarral
6. El jugador
7. Amigo corazón
8. Ay, mi bien
9. Quien tiene un sueño
10. Para Aurora
11. Me paga ya la vida
12. Hoy te vuelvo a ver

María Gracia Correa

jueves, 20 de septiembre de 2007

Quique González-Personal




Voy a empezar contando una pequeña historia, que como toda buena historia que se precie tiene visos de ser falsa.

A eso de principios de los años sesenta en USA una nueva generación de cantantes folkies (sí, la de Dylan) irrumpe en el panorama musical del ya por entonces mundo globalizado en que vivimos. Recogiendo el testigo de Pete Seeger o Woody Guthrie además de caracterizarse por poseer inquietudes literarias, revitalizan el folk. Hasta el punto de arrastrar con ellos a los viejos y olvidados bluesmen que ahora, es decir, en los sesenta, son recibidos como maestros con todos los honores (Son House, John Hurt, etc). Por aquel entonces la juventud globalizada anda también enloquecida por el rock’n’roll edulcorado de los grupos beat con mucho ritmo y muchos flequillos, pero poca enjundia en los textos. Seguramente a muchos se les pasaría por la cabeza que el que consiguiera aunar el ritmo y la fuerza del rock con unas letras más elaboradas y menos banales, como las de los singer-songwriters, lograría algo grande.

Posiblemente eso debió pensar Dylan cuando se electrificó, y, eso debieron pensar –afortunadamente- los mismísimos Beatles que desde que empezaron a escuchar al americano empezaron a merecer la pena. Y esto mismo debió de pasar por la cabeza –ya en nuestro país- de Joaquín Sabina cuando cambió el modelo folk Hilario Camacho de su estilo por el de Miguel Ríos (y esto último es conjetura) aunque manteniéndose fiel a sus letras. No obstante, para mí, tanto Dylan como Sabina no dejan de ser unos intrusos en el mundo del rock y creo que ellos lo saben. Por tanto la vacante en el trono de cantauroquero (valga el término) seguía sin tener nombre y apellidos hasta que llegó el bueno de Bruce Springsteen y se hizo con el poder sin problemas de un reino que en realidad no existía. Pues bien, según yo lo veo, en España a día de hoy, es Quique González quién puede reclamar sus derechos reales del auténtico y más genuino cantauroquero patrio.

Tiene Quique, como su compañero y colega Carlos Chaouen, la rara habilidad de escribir de tal modo que parece que no dice nada y al mismo tiempo lo dice todo en una sola canción. Son textos que resultan tenuemente oscuros pero eso forma parte de su encanto, de su misterio. Desde luego donde no hay concesiones es en el aspecto musical: desde la foto de la portada de éste su primer disco en que Quique se deja fotografiar con mi guitarra favorita: una Fender Telecaster, del 78 para ser más precisos, hasta el desfile de instrumentos que engrosan el fondo de armario de cualquier roquero de pro (guitarras acústicas y eléctricas, batería, bajo eléctrico, órganos, piano, armónica, amplificadores guitarreros…). Y para aliñar toda esta ensalada cuenta Quique en este debut con la producción de Carlos Raya, productor y músico roquero y guitarrero curtido en innumerables batallas musicales. Sin embargo, al hablar de este álbum no podemos olvidar que fue de la mano y gracias a la amistad de Quique con Enrique Urquijo (Secretos) como llegó a poder grabarse según tengo entendido. Por cierto que con éste comparte estilo en su modo de cantar así como de otro ilustre personaje de la misma generación de los años ochenta: Antonio Vega.

Canciones:

1.- Personal
2.- A veces se me olvida
3.- No te arrepientas
4.- Conserjes de noche
5.- Cuando éramos reyes
6.- Músico de guardia
7.- Se nos iba la vida
8.- De tanto que lo intenté
9.- Con vistas al mar
10.- El contestador
11.- Fito

Una ópera prima, publicada en 1998, que es, como su propio nombre indica, personal. Muy personal en realidad, porque el protagonista de las canciones suele ser el propio autor; hay excepciones claro, como “Fito” dedicada al músico argentino Fito Páez creo. Pero yo destacaré la canción que más me gusta porque me pone a cien por hora cuando la oigo: “Conserjes de noche”. Un canto arpado y agonal dedicado a la nostalgia de un amor urbano, demasiado urbano, por bromear un poco con Nietzsche…

“Tu siempre estabas dispuesta,
es domingo por la tarde
la suerte es una ramera de primera calidad
y los conserjes de noche
cuidan de los hostales
y todas las camareras que quisieron escuchar.
Es una historia que se escribe en las postales
con la necesidad de madrugar los lunes.”


abuineitor